Verano 1982. Un pescador turco de esponjas marinas detecta en las aguas azules de la costa suroccidental de Turquía, cerca del cabo de Uluburun, unos extraños objetos que describe como "galletas de metal con orejas”. Se trataba de lingotes de cobre en forma de piel de buey de la edad del Bronce.
Había sido descubierto el pecio de Uluburun con su extraordinario cargamento, uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo XX.
Este naufragio de hace 3300 años representa el mayor conjunto de artefactos del Bronce Tardío. Empieza así la historia del rescate del barco y de sus materiales, un hito en la historia de la arqueología subacuática.